Recuerdo que cuando lo comencé a ver no sabía lo que iba a pasar después y mucho menos que cuando pasara el tiempo lo iba a seguir recordando de esta forma... Todo comenzó cuando se estaba acercando el verano y duró sólo unos meses... Llego en el momento justo cuando necesitaba que alguien ajeno a mi vida supiera lo que estaba pasando. La historia comenzó con miradas tímidas a lo lejos, que pronto se convirtieron en sonrisas. Un día conocí su nombre y puse mi granito de arena para conocernos. Al poco tiempo ya hablábamos casi a diario, el conocía gran parte de mi vida y yo, literalmente hasta a su perro. Fue a los pocos días que nos vimos y platicamos frente a frente... pensé que había encontrado a alguien de verdad especial... pero no fue así. Me ahogue en una ilusión, que debí suponer desde un principio que no me iba a dejar nada bueno por varias razones muy poderosas, pero quizá la más importante fue que yo estaba con alguien más... y él también, los dos debíamos respeto a una...