A veces cierro los ojos y me imagino el mundo perfecto, lleno de personas agradables que me hagan sentir yo misma, sin presiones ni explicaciones. Imagino que soy libre y que puedo volar muy lejos sin sentir cansancio; después vuelvo a la realidad y me doy cuenta que todo ha sido simplemente un sueño y que todo eso siempre se quedara así, en mi imaginación.
Que difícil se vuelve la vida cuando tienes tantas cosas que decir pero ninguna sale de tu boca ni con las mejores ni peores palabras. Es como ir cayendo en una espiral que no tiene escapatoria ni final. Escribir me ayuda a desahogarme, y siempre lo he dicho y voy a agradecer que pueda hacerlo... dibujar, ni se diga, es como irme a otro mundo mientras hago lo que más me gusta. Pero mi realidad se basa en una serie de situaciones que a nadie le gustaría vivir, y, bueno, cada quien lucha contra sus propios demonios, lo sé, sin embargo, también estoy consciente de que aunque no todos vivimos lo mismo cada quien se cansa a su manera. Y justamente ahorita, no me puedo concentrar, y las palabras no están fluyendo... lo único que siento es que me siento atrapada, triste y sin ánimos de hacer nada.
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