Y de pronto vuelves a tener el mismo sentimiento, hueles los mismos olores, ves las mismas cosas y escuchas lo que solías escuchar... Sin embargo, justo en ese instante aparecen los demonios que te susurran al oído y te hacen estar seguro que nada volverá a ser igual, que todo ha cambiado, que ahora te encuentras en medio de distintas responsabilidades y otros momentos llegan con nuevos enfoques, otros pensamientos y otros sentimientos, las personas ya no son las mismas, no puedes seguir pensando como niño y cambias... Para mal o para bien, pero siempre llega ese momento en el que cambias y anhelas volver a observar las cosas a la altura de como lo hacías cuando eras pequeño... Te das cuenta, en un abrir y cerrar de ojos, que esos días no volverán jamás.