Siempre me he dado cuenta de que las palabras sanan, y más si se dicen con el corazón y la mente abiertos y en sincronía, de esta manera llegan de mejor manera a la otra persona y le hacen sentir el mejor mensaje. Sin embargo, no siempre se puede lograr esta situación, muchas veces el coraje o el odio o las ganas de salir corriendo de allí son los sentimientos que nos manejan y simplemente dejamos de lado todos nuestros pensamientos positivos pero si se comienzan a ver nuestro mundo desde otro ángulo entenderemos a las personas que nos rodean. Esto es difícil, comprender que nos equivocamos y que necesitamos rectificar actitudes, probablemente es el mayor reto que tenemos como seres humanos, pero cuando lo sabemos afrontar y comenzar a solucionarlo de poco a poco nos damos cuenta que no es imposible, que será como ya dije, difícil, duro y con muchos obstáculos... lo será, pero imposible, jamás y seguramente la recompensa que obtengamos será muy gratificante.
Que difícil se vuelve la vida cuando tienes tantas cosas que decir pero ninguna sale de tu boca ni con las mejores ni peores palabras. Es como ir cayendo en una espiral que no tiene escapatoria ni final. Escribir me ayuda a desahogarme, y siempre lo he dicho y voy a agradecer que pueda hacerlo... dibujar, ni se diga, es como irme a otro mundo mientras hago lo que más me gusta. Pero mi realidad se basa en una serie de situaciones que a nadie le gustaría vivir, y, bueno, cada quien lucha contra sus propios demonios, lo sé, sin embargo, también estoy consciente de que aunque no todos vivimos lo mismo cada quien se cansa a su manera. Y justamente ahorita, no me puedo concentrar, y las palabras no están fluyendo... lo único que siento es que me siento atrapada, triste y sin ánimos de hacer nada.
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