Si no ves a donde puedes escapar, si tus cuatro paredes se comienzan a cerrar. Si no hay amigos para descargar las cosas que provoquen que te cueste respirar. Si no hay rincón para llorar, y te ves extraña de cualquier lugar... Ven a mí, estrella, ven a mí, tengo un cuento que te volverá a subir al cielo, ven aquí, pequeña, ven aquí, aunque luego te tengas que ir amor, lo entiendo.
Que difícil se vuelve la vida cuando tienes tantas cosas que decir pero ninguna sale de tu boca ni con las mejores ni peores palabras. Es como ir cayendo en una espiral que no tiene escapatoria ni final. Escribir me ayuda a desahogarme, y siempre lo he dicho y voy a agradecer que pueda hacerlo... dibujar, ni se diga, es como irme a otro mundo mientras hago lo que más me gusta. Pero mi realidad se basa en una serie de situaciones que a nadie le gustaría vivir, y, bueno, cada quien lucha contra sus propios demonios, lo sé, sin embargo, también estoy consciente de que aunque no todos vivimos lo mismo cada quien se cansa a su manera. Y justamente ahorita, no me puedo concentrar, y las palabras no están fluyendo... lo único que siento es que me siento atrapada, triste y sin ánimos de hacer nada.

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