Ir al contenido principal

Cuando lo imposible se vuelve realidad.

Justo unos días antes de que comenzará a sentirse en el cuerpo el viento otoñal fue cuando esto sucedió. Lo quise escribir sin un destinatario más que mis recuerdos y mis sentidos, porque así es como lo quiero recordar.
Hace mucho tiempo pensaba que habiendo cumplido al menos una vez este deseo iba a sentirme mucho mejor, y aunque no creo que esto me va a llevar a auto destruirme como habría pasado en otras épocas si me está doliendo.
Cuando recién lo conocí, comenzamos a hablar y me empecé a adentrar en su vida nunca me imaginé que todavía hoy, después de 7 años iba a seguir sintiendo algo por él. Pero así pasaron estos años, el mantuvo varias relaciones mientras yo solamente me dedique a una sola persona. Clara y naturalmente tuvimos tropezones, muchas veces no actuamos bien con nuestras parejas. Sin afán de que suene a pretexto, existieron problemas, discusiones y malos entendidos que nos llevaron a eso.
No es la primera vez que nos vemos o que hablamos, he de confesarlo, ya en varias ocasiones habíamos vuelto a estar en contacto, pero esta vez fue muy diferente.
Comenzó por escribirme por la noche, como lo hacíamos siempre por medio de mensajes, después de que ya habíamos planeado unas tantas veces vernos sin llegar a concretar nada. Sin embargo, justo en ese instante yo no estaba disponible, estaba intentando olvidar el agobio y la amargura del día a día con alcohol muy bien acompañada a decir verdad. El alcohol acabó cumpliendo su objetivo, mis sentidos se alteraron y sentí en mi cuerpo las ganas intensas de compartir esta euforia en la cama. Primeramente lo hice con aquel con el que me encontraba en este momento; no puedo decir que era una persona extraña, desconocida y que nunca tuvo un papel en mi vida, sería contar una gran mentira. Al poco tiempo, cuando estábamos abandonando aquel bar al que habíamos decidido ir, llegamos a su casa y nos fundimos en el momento como un sólo cuerpo. Tengo que aceptar que no me desagradaban aquellos besos y aquellas caricias, al contrario, me hacían sentir segura y confiada. Sin embargo, un sentimiento que, si bien no era nuevo, si me llevo a querer probar otros labios, oler y sentir en otra piel esa gotita de atención y cariño que sentía me hacía falta.
Así que para este momento ya sabía para donde se dirigía nuestra platica, aún en línea, estando en la soledad de mi habitación. Los mensajes llegaban y se contestaban rápido, recuerdo que me invadía el miedo, los nervios, el deseo y la curiosidad.
Después de hablar por tanto tiempo, de vernos en ratos y de vez en cuando, y de no haber perdido el contacto, decidimos por fin vernos,  los dos sabíamos a donde nos iba a llevar toda esa situación que ya habíamos armado y aun así continuamos hasta el final a pesar de todas las consecuencias que provocó.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Diario #7

Que difícil se vuelve la vida cuando tienes tantas cosas que decir pero ninguna sale de tu boca ni con las mejores ni peores palabras. Es como ir cayendo en una espiral que no tiene escapatoria ni final.  Escribir me ayuda a desahogarme, y siempre lo he dicho y voy a agradecer que pueda hacerlo... dibujar, ni se diga, es como irme a otro mundo mientras hago lo que más me gusta. Pero mi realidad se basa en una serie de situaciones que a nadie le gustaría vivir, y, bueno, cada quien lucha contra sus propios demonios, lo sé, sin embargo, también estoy consciente de que aunque no todos vivimos lo mismo cada quien se cansa a su manera.  Y justamente ahorita, no me puedo concentrar, y las palabras no están fluyendo... lo único que siento es que me siento atrapada, triste y sin ánimos de hacer nada. 

¿Ha llegado el final?

He estado pensando por mucho tiempo las palabras para describir los sentimientos que tengo en este momento. Son muchos y están mezclados de una manera que, si bien muchas veces he sentido, pocas han sido por una situación como esta. La verdad es que al querer salvar a una persona de una realidad que tu mismo has creado sin tener fundamentos puede llegar a lastimarte sobre manera. 

Memorias borrosas

Recuerdo que cuando lo comencé a ver no sabía lo que iba a pasar después y mucho menos que cuando pasara el tiempo lo iba a seguir recordando de esta forma... Todo comenzó cuando se estaba acercando el verano y duró sólo unos meses... Llego en el momento justo cuando necesitaba que alguien ajeno a mi vida supiera lo que estaba pasando. La historia comenzó con miradas tímidas a lo lejos, que pronto se convirtieron en sonrisas. Un día conocí su nombre y puse mi granito de arena para conocernos. Al poco tiempo ya hablábamos casi a diario, el conocía gran parte de mi vida y yo, literalmente hasta a su perro. Fue a los pocos días que nos vimos y platicamos frente a frente... pensé que había encontrado a alguien de verdad especial... pero no fue así. Me ahogue en una ilusión, que debí suponer desde un principio que no me iba a dejar nada bueno por varias razones muy poderosas, pero quizá la más importante fue que yo estaba con alguien más... y él también, los dos debíamos respeto a una...